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Lo primero que tendrás que hacer es preparar los ingredientes sólidos de la receta: Se corta el pulpo en pequeños trocitos (que puedan caber dentro de tus bolas de Takoyaki); se pica el repollo en trozos muy pequeños, la cebolla y el benishōga.
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Para el siguiente paso necesitarás un cuenco grande, en donde se añadirá la harina, los huevos y el agua. Se mezclan bien hasta que se obtenga una mezcla homogénea y cremosa, no tiene que quedar muy liquida (si ha quedado muy liquida puedes agregar un poco más de harina hasta que quede más cremosa).
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A la mezcla se le añade benishōga troceado, la cebolla y el repollo. Sigue mezclando muy bien hasta que los ingredientes se encuentren bien distribuidos por toda la mezcla.
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Ahora debes comenzar a calentar la plancha Takoyaki e ir añadiendo aceite de oliva o de girasol en cada uno de los huecos en los que colocaras un Takoyaki, para evitar que las bolitas queden pegadas y se rompan al despegarlas.
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Cuando esté bien caliente se añade la mezcla a cada uno de los huecos y se pone un trocito de pulpo encima de ellas. Si queda un poco más de espacio, es recomendable echar más mezcla por encima.
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Después de unos minutos se verá que ese lado del buñuelo ha quedado listo, así que usando un pincho y con mucho cuidado tendremos que girar los Takoyaki. El movimiento tiene que ser suave y rápido. La idea es conseguir una bolita de pulpo dorada y perfecta. Es posible que al primer intento dañes un poco las bolitas, así que procura hacerlo con mucho cuidado y delicadeza.
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Cuando estén listos por ambos lados, las bolitas se colocan en un plato y se les echa encima mayonesa, Katsuoboshi, salsa Takoyaki (Tonkatsu) y Aonori. Les puedes echar a tu gusto y de una forma que el plato se vea bonito. Deja que tu creatividad aparezca y adorna el plato como mejor te parezca, pero lo más importante es que disfrutes el gran sabor de este plato típico de la cocina japonesa.